Que el transito es un caos en México DF, tiene poco de mito y mucho de realidad. Encontrar una esquina de noventa grados tiene tinte de hazaña. Por el contrario sobran puentes, túneles, desvíos, glorietas (rotondas), y todo artilugio vial que ayude a complejizar aun mas la cosa. Carteles indicadores? Los hay. Pero siempre indicando lo que vendrá en ocho o diez cuadras, nunca para indicar la calle actual. Los semáforos no abundan en absoluto, y para los pocos existentes, tener dos brazos y dos orejas sería suficiente razón para no respetarlos.
Pero pese a semejante tifón vehicular, hay que reconocer que los chilangos (algo así como los porteños) no son de perder la calma. No recurren a los insultos, ni a los bocinazos acusadores. Todo pareciera suceder en un relajado caos.
Julian Arrache - Cronicas pampeanas en tierra azteca